Se acabó el maleficio. Por fin Volkswagen, el equipo dominador absoluto de las dos últimas temporadas, ha podido lograr el triunfo en su prueba maldita, en casa, en el Rally de Alemania. Sebastien Ogier lograba su sexto triunfo del año y el segundo en la cita germana, y Jari-Matti Latvala y Andreas Mikkelsen completaban el triplete para los Polo, que además ahora copan las tres primeras plazas del Mundial. Dani Sordo era el primero de los “mortales” al acabar cuarto, su mejor resultado del año.

La etapa final fue una “procesión” hacia la meta. Con las consignas dictadas en Volkswagen, que no dieron órdenes pero exigieron a sus tres pilotos acabar, algo parecido a lo que sucedía en Hyundai, que pedían lo mismo a Sordo y Therry Neuville, poca historia tuvo la jornada. Tan sólo quedaba ver cómo se repartían los puntos del tramo final televisado, el Power Stage, que fueron para Latvala, Kris Meeke y Sordo.

Sordo no se fiaba de que Neuville cumpliera las consignas y salió rápido, pero al ver que su diferencia no sólo no se disminuía, sino que aumentaba, mantuvo la calma. “Hemos mejorado mucho el coche desde que arrancó el rally. Si hubiera ido como al final desde el principio, quizás podríamos haber hecho algo más. Pero lo que está claro es que los Volkwagen eran intocables y hemos conseguido lo máximo que se podía lograr aquí. En Australia, como no tengo que puntuar, voy a salir a por todas”. Gracias al cuarto y quinto puesto de la pareja hispano-belga Hyundai se ha encaramado a la segunda posición del campeonato de marcas.

Nil Solans tenía un buen susto en la etapa final al equivocarse en un cruce e irse hacia un prado, pero cumplía con su misión de llevar el coche a meta y completar el rally de su debut con el Peugeot 208 del equipo ACSM. Acabó séptimo en WRC2, categoría que ganaba el Skoda de Jan Kopecky. El andorrano Joan Carchat se imponía con su Mitsubishi en Producción y da un paso de gigante hacia su objetivo de lograr el título.