Sucedió durante el GP de Corea de 2013. Fernando Alonso había tenido algún problema con sus Pirelli y se quejó de que si iba al límite duraban una vuelta. Así respondió Paul Hembery, el máximo responsable de la marca en los circuitos: “Sólo puedo sugerir que vaya a preguntar al que está a punto de ser tetracampeón del mundo cómo sacar lo mejor de los mismos neumáticos”. Se refería, claro está, a Vettel, que en ese momento llevaba un Red Bull y el español pilotaba para Ferrari. El británico, que ejerce de jefe en la marca de Milán, poco menos que envió a Alonso a que Vettel le diera clases de conducción. Este año, el español dijo en Canadá que las ruedas no eran seguras, las de agua. La vida…

Porque ahora, en pleno proceso abierto entre Pirelli y Michelin por ser el suministrador de neumáticos para la Fórmula 1 de 2017 a 2019, ha surgido la polémica en el GP de Bélgica, con Vettel como protagonista… y los Pirelli. Y es que primero fue Nico Rosberg quien tuvo problemas con sus neumáticos en los libres y finalmente en carrera Sebastian Vettel. Ambos se mostraron muy duros con Pirelli, especialmente el tetracampeón. “Si el pinchazo ocurre 200 metros antes, yo no estoy aquí. Cosas como ésta no pueden suceder. Punto y final”, declaró el líder de Ferrari.

Mientras, en Pirelli responden que la estrategia de una parada de Ferrari no fue la adecuada y el neumático falló por excesivo desgaste. Según Pirelli el neumático podría haber dado 22 vueltas a su nivel óptimo y Vettel llevaba 27, es decir, creen que deberían haber seguido la misma estrategia del resto de equipos. Pero en Ferrari no piensan igual. “No quiero una guerra con Pirelli, pero nuestra estrategia estaba basada en los datos”, dijo Arrivabene, el jefe de Maranello.